POV Adrián
—¡No miento, Olivia! ¡Maldita sea, entérate de una vez! ¡Me enamoré de ti! —El grito salió de mis pulmones con una fuerza que me desgarró la garganta, pero no me importó. Necesitaba que me escuchara, que viera a través de mi desesperación.
Ella me mira fijamente a los ojos.
Sus ojos están empañados, brillantes por la humedad de las lágrimas que amenazan con desbordarse.
Verla así, rota por mi culpa, me quema por dentro. Acerco mi mano con lentitud, temiendo que me rechace, y limpio