Al día siguiente.
Cuando desperté, estaba envuelta en las sábanas blancas.
La luz entraba suavemente por algún punto de la habitación, filtrándose con delicadeza, iluminando apenas lo suficiente como para hacerme consciente de mi cuerpo… de mi respiración… de la calma extraña que me rodeaba.
No estaba atada aun estaba desnuda.
Pero me sentía… tan cómoda.
Mi cuerpo aún conservaba una sensibilidad nueva, como si cada rincón de mi piel recordara lo que había ocurrido la noche anterior. No era vergü