POV Serafina.
Volví a la habitación con el corazón latiéndome con violencia, como si quisiera salirse de mi pecho. El aire me faltaba, la cabeza me daba vueltas, y aun así… lo único que sentía con claridad era el miedo.
Un miedo crudo. Paralizante.
Abrí la puerta de golpe y me encontré con todos esos hombres dentro, mirándome, esperando órdenes, como si nada pasara. Como si el mundo no se hubiera derrumbado hace apenas unos minutos.
La rabia me atravesó.
—¡Váyanse! —grité, con la voz quebrada pe