POV ADRIÁN
El aire de la noche me golpeó la cara, pero no fue suficiente para enfriar la lava que corría por mis venas.
Salí de aquel lugar sintiendo que las paredes se me echaban encima, y como si fuera una sombra maldita, la copia de Emma me perseguía.
Sus pasos rápidos sobre el asfalto eran como martillazos en mi cabeza.
Ella intentaba decir algo, pero yo ya no podía escuchar nada que no fuera el rugido de mi propio fracaso.
Llegué a mi auto y desactivé la alarma con manos temblorosas.
Justo