POV ADRIÁN
En cuanto el médico firmó el alta, sentí una urgencia irracional por sacarla de allí
La llevé en la silla de ruedas por los pasillos del hospital con una delicadeza que ni yo mismo reconocía en mis manos.
Al llegar al estacionamiento, el sol de la tarde bañaba su rostro, revelando la palidez de su piel y la tristeza que se había instalado en sus ojos grandes.
No esperé a que ella hiciera el menor esfuerzo.
Sin decir una palabra, me incliné y la cargué en mis brazos.
Sentí su cuerpo te