POV Azkarion
Ver a esa mujer me provocó náuseas.
Y no hablo del dolor físico que aún me atravesaba el pecho, ni de la presión sorda que latía bajo las vendas, Marlene y mi padre me provocaban algo peor que lo que siempre soy, lo peor de mí.
Hablo de algo distinto. Más profundo. Más viejo. De ese tipo de asco que no nace en el estómago, sino en la memoria. El que se activa cuando ciertos rostros regresan del pasado como parásitos que nunca pidieron permiso para volver… porque siempre asumieron qu