POV Emma
—¿Qué debo hacer, Emma? —me preguntó con la voz rota, con esa mezcla de desesperación y furia contenida que me atravesó como un cuchillo—. Dime… dime qué hago para que me perdones.
Lo miré en silencio durante un largo instante que se sintió como una eternidad.
No porque dudara de mis palabras, sino porque necesitaba que entendiera, de una vez por todas, que esta vez no habría marcha atrás.
Había cosas que se rompen tan profundamente que, aunque puedan pegarse, jamás vuelven a ser iguale