POV Akron
El silencio era ensordecedor, una presencia física que me oprimía el pecho cada vez que cruzaba el umbral.
No la encontré. Esas palabras se repetían en mi mente como un mantra de tortura.
Mi alma, mi corazón… todo lo que alguna vez me definió como hombre estaba roto en mil pedazos esparcidos por la ciudad.
¿Dónde estaba? Salía a las calles cada madrugada, recorriendo los lugares que solíamos frecuentar, escudriñando los rostros de las desconocidas con la esperanza desesperada de ver es