POV Akron
Emma fue la primera en reír. Al principio lo hizo despacio, como si midiera el efecto de su propia risa, y luego estalló en carcajadas abiertas, escandalosas, casi teatrales.
—¡Es solo una broma! —dijo, llevándose la mano al pecho—. ¿No te gusta reír, Adrián? Amor, solo quise bromear… creo que tu primo se enojó.
La observé con atención. Esa mujer… sabía exactamente lo que hacía, aunque fingiera no recordarlo.
Yo me levanté de inmediato y tomé su mano con naturalidad, como si ese gesto me perteneciera desde siempre.
—No pasa nada, cariño —dije con calma—. Todo está bien.
Adrián forzó una sonrisa, pero sus ojos no mentían. Había rabia. Celos. Y algo más peligroso: duda.
—Debo ir al baño —dijo de pronto—. Ahora vuelvo.
Lo conocía demasiado bien. Esa era su señal. Su manera cobarde de huir para confrontar lejos de miradas ajenas.
—Voy un momento a hacer una llamada —añadí, levantándome—. Regreso enseguida.
Salí tras él.
Nos encontramos en el baño privado del bar. Él estaba apoya