POV Azkarion.
Entonces lo reconocí al instante.
No hubo duda, ni confusión, ni ese breve segundo de negación que a veces concede la mente para protegerse del dolor. No. Esta vez no hubo refugio posible.
Era Derry.
Mi padre estaba allí.
El aire se me quedó atrapado en los pulmones, como si alguien me hubiera golpeado el pecho con una fuerza brutal.
El corazón dio un salto seco, violento, y por un instante creí que se me iba a detener.
Todo mi cuerpo reaccionó antes que mi razón. Sentí el terror r