POV Azkarion.
Entonces lo reconocí al instante.
No hubo duda, ni confusión, ni ese breve segundo de negación que a veces concede la mente para protegerse del dolor. No. Esta vez no hubo refugio posible.
Era Derry.
Mi padre estaba allí.
El aire se me quedó atrapado en los pulmones, como si alguien me hubiera golpeado el pecho con una fuerza brutal.
El corazón dio un salto seco, violento, y por un instante creí que se me iba a detener.
Todo mi cuerpo reaccionó antes que mi razón. Sentí el terror recorrerme la espalda, instalarse en la nuca, deslizarse por cada nervio hasta hacerme consciente de cada latido, de cada respiración forzada, de cada segundo que avanzaba sin piedad.
El pasado se me vino encima de golpe.
Marlen también lo vio.
Lo supe por la forma en que retrocedió. Primero un paso, luego otro, torpe, insegura.
Por primera vez desde que la conocía, su rostro perdió esa seguridad venenosa que siempre llevaba como una máscara impecable. Sus labios temblaron, incapaces de sostener