POV Anyra.
Una semana pasó volando y, de repente, me encontraba frente al espejo, sosteniendo mi reflejo con una mezcla de emoción y nerviosismo.
El vestido que llevaba era blanco, de tirantes finos decorados con perlas delicadas, y tenía una pequeña abertura en la pierna que dejaba entrever un toque de sensualidad sin perder la elegancia.
El vuelo de la falda era ligero, perfecto para el calor de la playa, moviéndose con suavidad cada vez que respiraba o se agitaba una brisa cálida.
Me sentí co