POV Azkariel
Serafina comenzó a llorar con una fuerza que me dejó sin aliento, sus sollozos resonaban en toda la sala como un lamento que desgarraba el alma.
La observé, impotente, mientras su rostro se retorcía por la frustración y la ira.
—¿Por qué les duele tanto que sea como soy? —gritó entre lágrimas—. ¿Es porque me parezco a mi abuela Inés o a mi abuelo? ¡Ustedes nunca los dejaron ser felices y ahora ven su reflejo en mí!
El dolor que emanaba de ella era tan palpable que la abuela Verena n