Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos. La calma que habíamos disfrutado tras la caída de Morgana se disipó rápidamente, siendo reemplazada por la electrizante tensión de los preparativos militares.
Seth no había perdido el tiempo, aprovechó el impacto de nuestra última victoria, y había mandado cartas urgentes a las manadas más cercanas para que nos apoyaran en este levantamiento.
Para ser sincera, yo creí que al menos alguno de los alfas tendría temor de desafiar abiertamente al rey M