El ambiente en el vestíbulo de la corporación era irrespirable. Giselle intentaba avanzar hacia su oficina, pero Harry, que la esperaba como una sombra, la interceptó antes de que pudiera refugiarse tras las puertas de cristal.
—Giselle, un momento. Necesito hablar contigo —su tono no era de súplica, sino de una urgencia fría—. He oído la noticia. El embarazo.
Giselle se tensó, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie escuchara.
—Harry, no es el momento.
—Siempre es el momento cuando