Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono sonó en el despacho privado de Víctor Roch con un tono estridente que rompió el silencio de la medianoche. El patriarca, con el ceño fruncido, deslizó el dedo por la pantalla del dispositivo encriptado.
—¿Quién habla a estas horas? —escupió Víctor con voz ronca.







