POV Gianna
Aquella mañana no quería dejar ir a Kyllian.
Ni siquiera podía explicarlo.
Era una sensación extraña. Pesada.
Inquietante.
Como si algo malo estuviera por ocurrir.
Él terminaba de acomodarse la corbata frente al espejo mientras yo seguía sentada en la cama observándolo en silencio.
Normalmente habría hecho algún comentario sarcástico o habría intentado distraerlo para que llegara tarde a su viaje.
Pero ese día no. Ese día solo podía mirarlo.
Kyllian notó mi expresión y sonrió apenas.