KARINA.
***
Inhalo profundamente, enfrentándome al espejo con expectación. Mi figura se despliega en un vestido de seda negro, realzado por joyas elegantes abrazando mi cuello y orejas. Nada estridente, solo una sofisticación que se ajusta a mi estilo.
El día en el trabajo fue un torbellino, dejándome con escaso margen para conectar con Silvano. Ahora, bajo el manto nocturno, me encamino hacia la celebración del cumpleaños de mi padre. Espero que él no decida aparecerse de madrugada, como acost