No había manera de detenerlo. Era como si se hubiese enloquecido y por ello, me besara con vehemencia. No nos importaba el lugar donde está encontrábamos, lo que nos importaba era poder ser satisfechos en este deseo carnal que nos invade.
Era solo por hoy. Debía ser solo por hoy. A partir de mañana, las cosas cambiarían. Porque volvería a ser la mujer fuerte que solo tendría un matrimonio de papel y que no se relacionaría íntimamente con ningún hombre para evitar que termináramos vinculados y