La puerta se abrió de golpe y vi a Regina entrar con una expresión de desconcierto. Aproveché el momento, empujando a Raegan para alejarme de él, y salí de su oficina tan rápido como mis piernas me lo permitieron, el corazón latiéndome a mil por hora. No quise mirar atrás, pero podía sentir la rabia en la mirada de Raegan mientras observaba a su hermana interrumpir su momento de control.
Aferrada a mi decisión, me dirigí directamente al colegio de Rubí. La recogí sin detenerme a hablar con na