—Por aquí no es el camino hacia el departamento —hago saber mientras miro por la ventana, el paisaje urbano desvaneciéndose rápidamente.
—No iremos al departamento —responde él, con un tono seco que me pone en alerta.
Luego de media hora de viaje, llegamos a una zona alejada de la ciudad. Lo único que percibo en este lugar es un denso bosque que se extiende en todas direcciones, envolviendo el entorno en un silencio inquietante.
Me estremecí. Creo que si él deseara asesinarme, este sería el lug