La mujer del Cóndor: 54. No confío en él.
Regina Stravos
Lorenzo me subió a la camioneta sin siquiera darme tiempo de protestar. En cuestión de minutos estábamos en movimiento, y antes de darme cuenta, llegamos a un pequeño aeródromo. Un avión privado nos esperaba. Todo era tan rápido, tan irreal, que apenas podía procesar lo que estaba pasando.
—¿A dónde demonios me llevas? —le pregunté con un tono helado mientras subíamos las escaleras del avión.
—A un lugar donde estarás a salvo, principessa —respondió sin mirarme, con esa ar