La mujer del Cóndor:55. La mansión Bianchi.
Cuando llegamos a la mansión Bianchi, no pude evitar quedarme sin aliento por un momento. Era enorme, mucho más de lo que había imaginado, con una arquitectura imponente que parecía sacada de una película. La fachada de mármol blanco resplandecía bajo la luz del sol, y los jardines perfectamente cuidados daban una sensación de lujo que casi me resultaba irreal.
Un grupo de sirvientes y escoltas deambulaba por el lugar, todos atentos a sus tareas, moviéndose con una precisión casi militar. Los