La mujer del Cóndor:20. Lo odio.
Después de cenar, me encontraba sentada en el sofá junto a Diego. Ambos estábamos viendo una comedia romántica que, aunque simple, me hacía reír más de lo esperado. Por primera vez en mucho tiempo, sentí algo parecido a la libertad.
En mi familia, todo era distinto. Mi papá no perdía oportunidad de menospreciarme, mi mamá vivía atrapada en un mundo de sumisión, y mi hermana no hacía más que envidiarme y buscar formas de lastimarme. Raegan, aunque siempre había sido mi refugio, no estaba ahí p