La mujer del Cóndor:19. Eres mía.
Después de ducharme, me vestí rápidamente y bajé a desayunar. Como todos los días, los escoltas estaban apostados en cada salida de la casa, recordándome lo atrapada que estaba. Julia, como siempre, no perdió la oportunidad de molestarme.
—Regina, hoy te toca limpiar la sala y el comedor —ordenó con su tono autoritario, cruzándose de brazos.
—No tengo por qué hacerlo, Julia —respondí sin siquiera mirarla.
—Claro que sí. No creas que por ser la favorita de Michael estás exenta.
En ese mo