Capítulo 34. Perteneces a mi mundo
Mia Lennox
Abro mi boca con sorpresa, o sea que aparte de dormir conmigo, se casó con la serpiente, Enzo se mantiene recostado en la cama y no deja de mirarme, no sé ni cómo tomarme esta noticia tan desagradable.
—¿Por qué lo hiciste? —pregunto, es lo único que puedo articular.
—Estaba dolido… no voy a negarlo, pero soy un hombre que está roto, Mia, —se sienta en el borde de la cama.
—No te encuentras roto, —no puedo enojarme por su error, Enzo con mucha frecuencia