Entre Sombras y Pruebas
El bosque fronterizo los recibió con un aire húmedo y el canto insistente de las cigarras. Bajo el sol del mediodía, la sombra de los árboles era un alivio, pero también un velo de misterio que cubría sus competencias.
Lía corrió a la cabeza de su grupo, no demasiado rápido: había aprendido de Helena que un buen líder no era quien llegaba primero, sino quien marcaba el ritmo correcto para los demás. Roan iba a su lado, con la mano en el mango de su daga, siempre alerta.