Mi Rol
El día comenzó con el frescor golpeando la ventana, el vidrio empañado por el calor de la taza de café que alguien había dejado allí. Lía talló sus ojos y miró a Kael sentado a los pies de la cama, en su mano una carta que Eliot le había hecho. Lo vio sonreír con ternura a las faltas ortográficas.
-Buenos Días. -Saludó Lía.
-Buenos días. -Kael dobló el papel y se puso de pie por su taza. -¿Cómo te sientes? -Preguntó rápidamente tomando asiento nuevamente, esta vez más cerca de ella.
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