Morfeo
Lía pasó el día entero en la cama, recuperó todo el sueño perdido de un tirón y al despertar unas vocecillas a sus pies parecían discutir.
-No está muerta, Aleck, basta. Asustas a Eliot.
-Es obvio, escucha como ronca, él sólo es un llorón. -Respondió en defensa.
-No ronca. -La voz de Eliot sonó preocupada y los tres asomaron su cabeza. Lía se desperezó y estiró sus brazos.
-Buenos días, ositos míos. -Saludó y sus hijos se rieron de ella.
-Ya es hora de merendar mamá. -Dijo Keith ne