Madre Luna
Lía miró con sorpresa a la muchacha y esta solo cubrió su cuerpo como si ella fuera a golpearla.
-Con permiso. -Dijo Lía tratando de ser educada y se retiró de allí sin interés en escuchar la excusa o razón de espiar al Alfa.
Luego de ordenar la habitación y las pocas pertenencias, los niños saltaron emocionados por las camas nuevas y hablaban de cómo debían decorar su nuevo cuarto. Aunque Lía quiso preparar todo para dormir en el mismo cuarto con sus hijos, el espacio no permitía