Desde las llamas
-Gracias. -El rostro angustiado de Lía mientras escapaba lo habían desmoronado. Giró su cabeza sin darle respuesta y tomó su forma Lobuna otra vez.
Los ladridos del fiel pastor alemán se alteraban ante la presencia del otro lado de la puerta. Esta se derrumbó dando paso a dos de los lobos que lo perseguían, el tercero entró por la ventana que él había derrumbado.
Gruñó advirtiendoles, un paso más y les daría muerte allí mismo.
Escuchó las risas, aquellos lobos no lo tomaban