Heridas abiertas
-¿Tú... ¿Recuerdas a Lía? -Preguntó Kael con la voz áspera, casi dolida.
Meyrick se detuvo en seco, como si el tiempo se hubiera congelado. Su espalda se tensó y levantó la mirada, clavándola en su Alfa.
-¿Lía? -Repitió, incrédulo. -¿La misma loba que estaba contigo cuando asumiste el liderazgo? La que desapareció poco después de que la rechazaras frente al consejo…
Kael asintió lentamente, sin poder decir nada. Caminó hasta el ventanal de la sala mirando hacia la aldea ilumin