Savannah Pérez
Mi alegría es plena al salir del departamento, Burka va delante y yo voy flotando por el pasillo hasta el Ascensor.
Cómo todo un caballero abre la puerta de su auto en el estacionamiento, detrás de nosotros sale otro auto, reconozco a los dos hombres, son los que me ayudaron y llevaron al hospital el día del ataque.
—¿Ellos son tus guardaespaldas? — pregunto curiosa.
—No, los tuyos… — eso me sorprende, pensé que ya no estarían, ahora estaba en este edificio y no pensé que me