Capítulo 23: Me perdí en el camino
A veces el silencio no se impone... se infiltra.
El portazo resonó en los huesos de Alexander como si alguien hubiera disparado dentro de su cráneo. No dijo una palabra. No miró atrás. Ni siquiera fue consciente del momento exacto en que dejó de apretar los dedos. Las flores habían caído al suelo y la cinta roja del ramo ahora estaba pisada por su propia bota.
Caminó hasta el auto bajo la lluvia sin pensar demasiado. El cielo, nublado y turbio, parecía una ve