Jaqueline
Parte de mí quería levantarme y abrazar a Edgar, decirle cuánto me conmovía y me emocionaba todo aquello. Pero la otra parte, la que aún guardaba heridas y confusiones, simplemente lloraba en silencio, dejando que la música hablara por mí.
El piano parecía contar una historia que yo no sabía que llevaba guardada en el pecho. Saber que Edgar era mi padre, y estar dentro del anfiteatro rodeada de personas viendo su presentación, era totalmente diferente a la primera vez que lo vi tocar