Alexandre
En otro día de trabajo, pasé buena parte de la mañana con la mente absorbida por la infinidad de informes. Veía a Jaqueline intentando mantenerse firme, sumergida en el trabajo, pero no podía sacarme de la cabeza el peso que venía cargando. Desde que se descubrió lo de Edgar, su vida se había convertido en una presión constante.
No quería que se hundiera en ese torbellino. Vi lo afectada que quedó al encontrarse con Júlio César en la fundación. Decidí llevarla a almorzar. Un almuerzo