Gustavo
Estaba a punto de dirigirme al pasillo cuando escuché la voz de Jaqueline, firme, decidida e imposible de ignorar.
—Gustavo.
Me acerqué a Jaqueline con extrañeza; no entendí por qué me había llamado.
—Voy a darte un consejo, aunque no me lo hayas pedido —la miré con seriedad.
—¿Un consejo?
—Si estás interesado en Livia… debes saber que no es a la fuerza como vas a conquistarla. Tratarla bien es el único camino. Forzar cualquier cosa solo va a alejarla.
Me quedé paralizado unos segundos,