Edgar
El sol de la tarde se filtraba por los grandes ventanales de mi orquideario. Desde que Débora falleció, decidí seguir su ritual silencioso. El cuidado de las orquídeas que mi difunta esposa realizaba con tanto esmero. Después de años de matrimonio, Débora hizo de esas plantas un pasatiempo. Era uno de los momentos que la mantenían tranquila y centrada. Muchas veces la acompañaba, observándola serena y cuidadosa. La precisión y el toque delicado sobre los pétalos.
Después de que murió, des