Jaqueline
El sol de la tarde doraba la azotea. La mesa estaba preciosa, con frutas, jugos, mermeladas y croissants. Yo me sentía feliz, viendo la risa fácil de todos y escuchando el murmullo de las conversaciones. Alexandre y Estevão estaban de pie, cerca de la piscina, hablando de algo que parecía demasiado serio. Pero los dos se reían de vez en cuando, así que probablemente el tema ya se había convertido en una broma.
Caio estaba a mi lado, muy animado, gesticulando sin parar, sacándonos risa