73. La Gran Boda Real
—Estás preciosa —dijo la Reina Madre y se acercó a Selene. Acarició su mejilla con delicadeza —. Te ves como un ángel.
Selene no fue capaz de contestar, sus ojos se llenaron de lágrimas que se obligó a contener, pues no quería arruinar su maquillaje, pero escuchar esas palabras le reconfortaba el alma, al tiempo que se la rompía en pedazos. Esas eran las palabras que debía escuchar de su madre, pero ahora la Reina era quien la protegía y cuidaba como a una hija.
—He traído esto —anunció la re