61. ¿Qué estás haciendo acá?
Frederick volvió a tomar a Selene en sus brazos y la recostó con suavidad en la cama, mientras ella se dejó hacer y consentir.
—Te extraño —susurró el rey, al tiempo que sus labios se cerraban sobre los de su prometida.
Selene se rio suavemente, pero gustosa recibió el beso, que rápidamente se fue intensificando, hasta que se tuvieron que alejar por falta de aire.
—Eres una hechicera… Mi hechicera —profesó Frederick, mirando a Selene con sus ojos nublados en deseo.
—Seré lo que quieras que