50. Usted no lo entiende
Frederick sonrió como un tonto, su corazón latía con fuerza solo de imaginar a Selene convertida en su esposa y no tener que estar escondiéndose para hacerla suya las veces que lo desearan, pues estaba seguro que la pasión que corría por su cuerpo era la misma que Selene sentía cada vez que estaba con él.
El rey no se había sentido tan feliz desde que llegó al trono, su vida se había convertido en un compromiso tras otro y todos eran por y para el pueblo de Astor. Selene llegó a su vida cuando