Mientras tanto, en el otro hospital, Maximilien aguardaba con ansias noticias sobre su hijo. Decir el nombre de Lucían llenaba su pecho de una emoción profunda. La idea de ser padre había despertado en él una necesidad inmensa de proteger y brindar amor, algo que él mismo había echado de menos cuando no supo más de su padre.
Aunque la paternidad era un terreno nuevo para él, Maximilien confiaba plenamente en que su instinto lo ayudaría de cualquier forma.
<