Capítulo 15. Celos inevitables
Maximilien salió directo hacia su oficina, quería sentirse malhumorado por la bofetada que le dio Amelia, pero, por el contrario, sentía una especie de felicidad en su interior, su sonrisa invadía su rostro de oreja a oreja, llevaba demasiado tiempo sin probar sus labios, tenerla tan cerca, por extraño que sonara, le quitó gran parte de su enojo.
Durante los siguientes días, Amelia evitó cualquier encuentro con Maximilien, debía mantener su concentración en la gran reunión que perdió el día de