LOGAN
Debo de admitir que la comida del restaurante ha estado riquísima, tengo el estómago muy lleno, estoy a reventar. Solo que estoy un poco mareada, hemos acompañado la deliciosa carne con una copa de vino o más bien, cinco copas de vino, en mi caso. Fueron tantas que ni siquiera creo poder ponerme de pie sin tambalearme. En cambio, Cid, está ahí, como si nada pasara. Él se tomó más copas que yo y está normal, es como si lo que hubiera tomado fuera solo agua, pero yo he visto como tomó vino