Amaya
Amaba tener citas con mi esposo, eran sin duda una de las cosas más dulces de todas y si me hubiesen preguntado al respecto sobre ello antes, me hubiese reído mucho sobre el tema más inesperado del maldito mundo, más de lo que pudiese apreciar para ser honesta. Era ridícula la situación, más que todo porque no era parte de mi plan de vida, de lo que soñaba para mí y aunque ya lo había hablado y pensado antes, el resultado simplemente vino a morderme el trasero.
Y con muchísima fuerza.
Ya