Mundo ficciónIniciar sesiónElla me devolvió el abrazo y no imaginé que conectaría con esa mujer de formas hermosas. Para las nueve de la mañana, teníamos las bandejas listas y ambas íbamos a servirles a los hermanos Milano, tocamos la puerta de Gemma primero.
—Buenos días, Gemma, ¿estás despierta? —le pregunté del otro lado de la puerta—. Tengo algo que te puede gustar.
—Pasa…







