Capítulo 50

Alessio

Llegué a esa temprano esa noche, y para mi grata sorpresa, cuando fui al comedor encontré a mi esposa y a mi hermana riéndose a carcajadas, algo que jamás pensé ver. Era una belleza en toda la extensión de la palabra, una belleza en todo lo que significaba el mundo mismo.

Fue como si me hubiesen bañado por completo de humor.

—¿Puedo saber qué es lo que las tiene así? —pregunté una vez me acerqué.

—¡Ay! Qué lindo verte hermano —respondió con saña Gemma—. No te había visto la cara en años
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