Alessio
Me gusta mi esposa.
Esa era la verdad que me martillaba el cerebro desde que me pidió que le cortase el liguero y la pude apreciar en toda su gloria, como Dios la trajo al mundo y me sentí eufórico. De eso solo habían pasado dos días en los que la dejé dormir en la cama mientras yo me acomodaba en el sofacama que tenía a mi disposición.
Lo curioso de verla dormir luego de ello, era que el viejo yo quería a salir a reclamarla, mientras que el capo solo quería llevar a cabo su plan, uno