61. Maldad.
Cuando los castaños ojos se posaban en él, el médico solo le sonreía de manera delicada a la jovencita que al lado de su suegra y con su amiga rubia más ese enorme chico que claramente tiene una reputación no sana de violencia, lo tenían completamente nervioso. No ha sabido hablar bien, se pone a reír cuando se traba y al parecer olvidó que le había dicho que tenía siete semanas porque de pronto empezó a hablar del embrión de seis semanas, pero Verónica le siguió el juego y Judy solo podía frun