POV: Cecilia Hernández
Mis dedos seguían temblando sobre la copa, incapaces de soltarla. La imagen frente a mí seguía fija, inmóvil, grabada en mi mente como una herida abierta: Liam y Arya, caminando juntos, riendo, compartiendo esa complicidad .
Sentí cómo todo el aire del restaurante se volvía espeso, sofocante. Los murmullos, las risas, el tintinear de los cubiertos… todo se mezclaba con el latido acelerado de mi corazón. Era como si el mundo entero hubiera decidido girar más lento, solo pa